Aunque los objetos de vidrio se conocían desde antiguo (hacia el 1500 a. C. se fechan los primeros realizados en esta materia) es en el cambio de era cuando su fabricación adquiere un auge e importancia considerable. La transformación viene dada por una serie de logros técnicos -avances en el trabajo de los metales, perfeccionamiento del fuelle, etc.-, que posibilitan el descubrimiento del soplado, sistema que facilita enormemente la manufactura de las piezas, abarata su costo, da mayor versatilidad a las formas, logrando que el trabajo del vidrio pase de ser una actividad exclusivamente artesanal a un sistema casi industrial.
Coincidiendo con el período de paz iniciado bajo Augusto, los artesanos sirios, con toda probabilidad los primeros en utilizar el soplado, emigran hacia Occidente, primero a Roma y la Península Itálica y, más tarde, a las demás provincias. Así, ciudades como Augusta Emerita contaron con talleres que repetían fielmente las formas traídas de otros lugares. En la vitrina de la izquierda pueden verse restos de fabricación que prueban la existencia de estas oficinas y, en el panel, la restitución ideal del horno y los utensilios empleados por los vidrieros.
La colección emeritense es homogénea en calidad y muy extensa en cuanto a la tipología que abarca. En la misma vitrina se exhibe una gran variedad de ungüentarios (contenedores de cremas, perfumes, bálsamos, etc.) que eran utilizados en los ritos funerarios, por lo que es frecuente su hallazgo en enterramientos.
También el vidrio estaba presente en el comercio. Las botellas cilíndricas y cuadradas que se muestran en esta vitrina servían para transportar distintas sustancias, en especial vinos de calidad. Por su fragilidad iban forradas de fibra vegetal y embutidas en armazones de madera. Algunas de ellas llevaban fondos decorados que tanto pueden aludir al vidriero como al envasador del producto, pero que de cualquier manera permiten conocer la distribución de determinadas mercancías. Es de destacar la marca con las iniciales G.B.L. estampillada en un fondo que bien pudiera pertenecer a un vidriero emeritense.
Platos, vasos, cuencos y otras formas eran usados como servicio de mesa, destacando entre los fondos del museo los dos platos (forma Isings 5) o el conjunto de botellas o vasos con "depresiones" que se muestran en la vitrina de la derecha.
El último conjunto de piezas expuestas ilustra las importaciones que Augusta Emerita efectuó a lo largo del tiempo de los diversos puntos del Imperio. Así, un skyphos (siglo i d. C.), un cuenco decorado con inscripciones geométricas (siglo iv d. C.), un fragmento de plato sirio en técnica de millefiori (siglo i a. C. - i d. C), o el cuenco bicónico con asa torcida que es el único que se conserva íntegro en todo el territorio del Imperio con un sólo paralelo en Rumanía (mediados del siglo i d. C.). Igualmente son piezas casi únicas el anforita y los balsamarios transparentes, realizados en cristal de roca pulido y con paralelos en Pompeya (primera mitad del siglo i d. C.).