Las colonias fueron uno de los instrumentos que usó el Estado romano en su ordenamiento jurídico territorial. Mediante el trasvase de ciudadanos romanos a otros territorios se propiciaba la implantación de nuevas ciudades. En la colonia Augusta Emérita se asentó a los eméritos soldados licenciados de las guerras cántabras, en la provincia de Lusitania, de la cual sería capital.
En esta sala se exponen materiales que hacen referencia a la vida pública de la colonia.
Como delegado del poder central y encargado de gobernar la provincia se hallaba el legatus Augusti pro praetore. Sabemos que, entre otros, esta alta dignidad recayó en el siglo i d. C. en la persona de Quinto Acutio Faienano, quien para gobernar se apoyaba directamente en el Senado emeritense u ordo decurionum, máxima autoridad de la ciudad; a éste competía la organización de actos religiosos, la fiscalización de la administración y la representación de la ciudad fuera de sus límites, al tiempo que sus componentes eran los encargados de otorgar honores a aquellas personas que lo merecieran, como Sexto Furnio Juliano, gobernador de Lusitania (en su lápida, véase P.P.L. abreviatura de praeses provinciae Lusitaniae).
Las cuestiones relativas a los cuidados de la ciudad, como eran el velar por el buen estado de conservación de los templos, la red viaria, la organización de los juegos o la provisión de vituallas a la colonia, estaba encomendada a los ediles, en tanto que para asegurar el correcto funcionamiento de los acueductos se contaba con un magistrado, denominado curator aquarum, que vigilaba asimismo que los particulares no se excediesen en el gasto de agua ni que ésta se utilizase sin permiso imperial.
Fueron tres las conducciones hidráulicas de Augusta Emérita, y todas fueron construidas inmediatamente después de la fundación de la colonia.
La primera, Aqua Augusta, hoy conocida con el nombre de "Cornalvo", se originaba en el citado embalse y venía a terminar en un depósito (castellum aquae) situado bajo la actual plaza de toros. La segunda, "Rabo de Buey-San Lázaro", conserva restos significativos, como sus galerías subterráneas en una longitud de cinco kilómetros, parte del conducto elevado ("Acueducto de San Lázaro"), un depósito y varios tramos, uno de ellos aparecido en el solar donde se ha construido el museo y visible en la cripta. La tercera, finalmente, la de "Los Milagros", nacía en el embalse de "Proserpina", situado a cinco kilómetros de la ciudad, y salvaba el valle del Albarregas por medio de otro conducto elevado, del que hoy permanecen imponentes ruinas ("Acueducto de Los Milagros"). En uno de los cuadros de la sala puede apreciarse el esquema de esta conducción hidráulica.
La ciudad, por otra parte, tuvo, desde el instante mismo de su fundación, una incesante actividad edilicia; se formaban cuadrillas de obreros (fabri), a cuyo mando estaba el praefectus fabrum, cargo que en Augusta Emerita no es desconocido, pues, entre otras, se conserva y expone en esta sala la inscripción que menciona a uno de ellos, Gnaeus Cornelius Severus, dedicada por unos amigos suyos.
La institución equivalente al ayuntamiento emeritense de la época, cuya representatividad correspondía a los duoviri, contaba con obreros especializados que realizaban labores variadas, como la producción de tejas (tegulae), con las iniciales CIAE que equivalen a Ci(vitas) A(ugusta) E(merita) y hacen referencia a su lugar de fabricación, así como de tuberías de plomo con idéntica inscripción y que se utilizaron en el abastecimiento de agua de la colonia.
Completa la sala un magnífico mosaico procedente de la villa romana de "Las Tiendas". Muestra una profusa decoración geométrica y un cuadro central con escena de cacería de un jabalí, en la que vemos probablemente al dueño de la villa asestar con su lanza un golpe mortal al animal. En torno a la escena están las figuras de las cuatro estaciones, identificadas por flores y frutos alusivos a ellas, así como por los rótulos con sus nombres: Otoño (AVTVMNVS), Verano (HESTAS), Primavera (VIRANVS) e Invierno (HIBERNVS). Este pavimento se fecha hacia mediados del siglo iv d. C.