Una exposición es el final de un largo recorrido, es un sistema de comunicación donde intervienen varios factores: colección-mensaje, espacio y público. Por lo común, el origen de cualquier proyecto expositivo se inicia con el estudio y análisis, acometido desde diversas instancias científicas multidisciplinares, de un tema que se considera de interés. La elección del momento responde a lo que se estima más conveniente y oportuno, ya sea por la demanda social, la conveniencia temporal -como la celebración de cualquier efemérides- o simplemente un cambio de ubicación de colecciones o los intercambios culturales de distintos ámbitos e instancias
Son nuestros Museos centros donde este proceso se vive de manera intensa y extensa, ya que la esencial labor científica del Museo, como receptáculo patrimonial y documental insustituible, se complementa y concluye con la devolución y entrega del resultado científico a la sociedad, desgranado de modo atractivo y sugerente para cualquier potencial usuario.
Este recorrido es el que podemos dibujar en el decurso del proceso creativo de la muestra temporal LVDI ROMANI.Espectáculos en Hispania romana. Su origen y fase embrionaria se situaría en el lento trabajo científico que nos retiene desde hace años con motivo de nuestras varias actividades de documentación e investigación en el sugerente universo de los espectáculos en el mundo romano, y más concretamente en suelo hispano. Su oferta a la sociedad nos parecía muy conveniente en un momento de gran popularidad del espectáculo romano gracias, entre otras causas, a los fenómenos audiovisuales de hoy.
A partir de nuestros estudios sobre las colecciones y fondos de archivo documental y bibliográfico de los Museos en que trabajamos, Museo Nacional de Arte Romano y Museo Arqueológico Nacional, fuimos elaborando un extenso capital informativo que nos permitía trazar una amplia panorámica de las obras dentro de sus contextos y de su tiempo, y comenzamos a tejer un discurso sobre el popular mundo de lo lúdico en Roma, vertebrado en sus tres manifestaciones más señeras: teatro, anfiteatro y circo, bajo los epígrafes latinos: Ludi Scaenici- El Teatro , Ludi Circenses – El Circo, Munera Gladiatoria – El Anfiteatro.
La selección de material no fue, en esencia, tarea fácil. El primer hilo conductor estuvo delimitado por las colecciones de estos dos grandes Museos Nacionales, donde la abundancia de obras vinculadas a los espectáculos permitía articular un mensaje comprensible. Pero, siendo conscientes de la importancia de enriquecer el discurso, decidimos incorporar obras procedentes de otras colecciones y Museos que vinieran a completar las posibles lagunas que los bloques citados de Mérida y Madrid poseían. El resultado, obviamente con unos márgenes de posibilidad y oportunidad técnica y material que toda exposición posee, creemos que responde a un guión elaborado y articulado con las obras más señeras peninsulares. Naturalmente, no están todas las piezas que podrían proporcionarnos información sobre los espectáculos, pero sí buena parte de las más singulares a la hora de pensar en el mundo del espectáculo en el suelo hispano bajo sus múltiples vertientes.
El espacio expositivo, el Museo Nacional de Arte Romano, tiene una enorme ventaja respecto de cualquier posible ubicación de la Muestra, y es que el yacimiento arqueológico –más concretamente los edificios de espectáculos- forman un todo con el Museo. Este detalle conceptual es un valor añadido que permite una atractiva conexión de los fondos con su tiempo, y hace posible que el visitante se sumerja en el pasado desde el presente.
Lejos de presentar las colecciones aisladas y asépticas en sus contenedores, como es obligado en la mayoría de los proyectos expositivos, el recinto emeritense permite ligar las obras a sus espacios originales, recrear los espectáculos junto a los espacios en que se desarrollaron. Gracias a la directa conexión a través de un túnel de comunicación y contacto con los monumentos emeritenses de espectáculos, Teatro y Anfiteatro, acceso concebido por Rafael Moneo y donde se exhiben las obras relacionadas con el anfiteatro, el espectador puede pasar sin solución de continuidad de la obra a su medio espacial, y completar con las imágenes e informaciones los detalles de mayor singularidad e impacto de aquellos momentos de ocio en la sociedad romana, que magistralmente nos recuerdan los textos de Juvenal.
Se ha distribuido la exposición en dos ámbitos para favorecer la articulación del discurso, para evitar la densidad de contenido y mejorar la diafanidad de contemplación de estas emblemáticas obras. Además, se ha incorporado por vez primera el espacio del túnel como área expositiva pensando en la mayor ambientación de las obras, particularmente las del anfiteatro, e incorporar de este modo los objetos a su lugar de origen, a su ambiente más próximo. La magia y expectación del salir del túnel hacia el anfiteatro y teatro son, sin lugar a dudas, una experiencia excepcional y un aliciente más en la muestra.
Los usuarios de una exposición componen el tercer y fundamental eslabón, y en este sentido desde los Museos siempre se ha de ser ambicioso. La Muestra LVDI ROMANI. Espectáculos en Hispania romana, se concibe tanto en el espacio como en el tiempo para atraer al mayor número de personas. Desde el turista ocasional y veraniego que llega desconocedor de la oferta y disfruta de ella, pasando por los escolares que en talleres o con sus centros nos acompañarán en los meses de apertura, hasta los universitarios y profesionales que vendrán con misión de estudio y formación, todos estos usuarios y muchos más son los que deseamos reunir en torno a la Exposición.
Una exposición, además de todo lo citado y como se definía en las primeras líneas, es algo más. La exposición dibuja un círculo en el proceso de análisis, que comienza y se cierra en sí mismo. Si bien parte de unos contenidos científicos elaborados y contrastados, forma una cadena en el proceso de aprendizaje. Así, y para hacer posible este anhelo en el que todas las expectativas encuentren aquello que esperan, se ha programado una densa oferta de actividades complementarias, dirigidas a todos los niveles ciudadanos, desde el escolar a la tercera edad y jóvenes profesionales como miembros del debate científico.
Desde el Departamento de Educación del M.N.A.R., y en colaboración con el homónimo del Consorcio de la Ciudad Monumental y otras instancias, se han elaborado unos creativos e imaginativos Talleres Infantiles de Verano. Los escolares en los meses de Julio y Agosto se acercarán a los espectáculos desde una vertiente amena, procurando hacer realidad el aprender disfrutando, recorriendo teatro y anfiteatro como parte de su experiencia participativa y rememorando el ocio y diversión de la sociedad romana.
Los Voluntarios Culturales de nuestros Amigos del Museo cuidarán de la atención tanto al visitante individual como a los grupos concertados con la amabilidad y profesionalidad que les caracteriza, y serán ese eslabón imprescindible entre el Museo y nuestra sociedad. Una oferta que la muestra ha tenido muy en cuenta a la hora de planificar su accesibilidad y apertura, dados los resultados tan favorables de las experiencias precedentes.
Ofertar a la comunidad científica temas de investigación puntera, de la mano de reputados profesionales, es otra constante del Museo Nacional de Arte Romano, que tiene reconocida internacionalmente su categoría de Centro Nacional de Estudios Romanos. Basta repasar las memorias de los últimos años en su producción científica, plasmada tanto en las reuniones de investigación propiciadas como en la serie editorial ofertada o su inclusión en programas de calado internacional, para comprender la labor del Departamento de Investigación del Museo.
Dentro de los Actos del Día del Museo, ya establecidos para este año del 19 al 21 de Septiembre, se ha gestado un Coloquio Internacional bajo el denominador común de la exposición y con el mismo nombre, LVDI ROMANI. Espectáculos en Hispania romana. Dicho encuentro se celebrará durante estos tres días y presentará novedosos temas de debate al respecto. En los actos complementarios se presentará el volumen monográfico El Circo en Hispania Romana, que cierra la trilogía de monografías sobre los edificios de espectáculos editadas desde el M.N.A.R. en sucesivos volúmenes, y que es el resultado del Coloquio celebrado en el pasado ejercicio 2001. La participación del colectivo universitario está garantizada, en buena medida, con esta iniciativa.
Los conferenciantes del Coloquio LVDI ROMANI. Espectáculos en Hispania romana, han efectuado el esfuerzo, que agradecemos, de elaborar sus textos para ser incluidos como parte del catálogo de la exposición. De este modo se consigue un volumen no ya sólo de catalogación de las obras incorporadas a la muestra, sino también un texto científico que analiza desde ópticas diversas el fenómeno del espectáculo, con una pormenorizada y especializada bibliografía, con lo que el manual devendrá texto de interés y obligada consulta para la comunidad científica.
Estas actividades complementarias forman el sustento esencial de la Muestra, sin las cuales la oferta perdería gran parte de su atractivo, porque estas ofertas buscan atraer a los diferentes sectores de usuarios de las exposiciones temporales, que no tienen por qué limitarse a un determinado colectivo o grupo minoritario. Nuestro anhelo es que cada cliente cultural, afortunadamente en aumento, encuentre en el proyecto LUDI ROMANI respuesta a sus inquietudes y expectativas.
No podemos cerrar este breve recorrido por la génesis y desarrollo de nuestro proyecto LUDI ROMANI. Espectáculos en Hispania romana, sin agradecer a todas las instituciones, profesionales y amigos que han colaborado con nosotros el desvelo y buen hacer que han demostrado, y sin cuyo concurso hoy no sería posible esta realidad.
A la Subdirección de Museos Estatales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por su participación generosa en cuanto se le ha solicitado, así como a la Subdirección de Promoción de las Bellas Artes por su colaboración.
A los Directores del Museo Arqueológico Nacional y Nacional de Arte Romano por su apoyo decidido en todo momento.
A todos los Museos, Colecciones e Instituciones que han cedido las obras exhibidas, a sus directores, conservadores o responsables por su colaboración.
A las empresas que han participado en el montaje por tratar este trabajo como algo más que eso.
A todos los compañeros de los distintos Departamentos de los Museos Arqueológico Nacional y Nacional de Arte Romano por facilitarnos nuestra labor y atender nuestras peticiones con agilidad y aprecio. Particular mención a nuestros compañeros y amigos del equipo de coordinación expositiva del M.N.A.R.: Pilar Alvarez, Eugenia López y José Manuel Jerez por su constante y desinteresada entrega a esta labor, así como a los demás colaboradores con nosotros desde el Museo y la Asociación de Amigos: Auxi Mesa, Ana Rodríguez, Concha Martínez, Rocío Sardiña, Laura García, Clara Villafruela y Juan A.Borja y muchos otros más, becarios, voluntarios, personal en prácticas, que sería prolijo enumerar pero que han aportado su grano de arena en esta obra.
A Rafael Mesa, arquitecto-diseñador de la Exposición, y a Josefina Molina, restauradora-coordinadora técnica del montaje, por saber interpretar nuestro proyecto y por su desvelo permanente.
A la Asociación de Amigos del M.N.A.R., entidad gestora del proyecto por su apoyo y atención.
Finalmente, no podemos concluir sin destacar la sensibilidad, apoyo y generoso mecenazgo recibidos desde las diferentes instancias de CajaSur. D. Fernando Moreno, Director de Zona y D. Juan C. Cabello, como valedor e interlocutor del proyecto respectivamente. D. José E. Huertas, Director General adjunto de Relaciones Externas y de Obra Social y Cultural, por considerar y apoyar este trabajo con decisión desde un primer momento.
Especial agradecimiento a D. Miguel Castillejo, Presidente de CajaSur, porque nos consta el aprecio con el que siempre trató nuestro proyecto en aras de abrir nuevos caminos de colaboración entre el humanismo y la empresa.
Trinidad Nogales Basarrate y Angeles Castellano Hernández
Comisarios de la Exposición