Ministerio de Cultura

Museos Estatales

FICHAS ANFITEATRO

44. LUCERNA CON PUGILISTAS.

Lámpara completa sin asa, con el cuerpo redondo y mechero saliente con dos volutas. Su decoración es moldeada y su fabricación, por tanto, en serie. La calidad de la obra es mediana, posiblemente porque la matriz original tuviera un trabajo poco destacado.

En el disco se representan dos figuras de luchadores en actitud de combatir. Se trata de dos púgiles provistos de guantes para defenderse y propinar golpes a su contrario.

El pugilato, como otras variedades competitivas, se desarrolló en el mundo romano con gran auge. Dichos combates se celebraban tanto en el anfiteatro como en otros marcos urbanos.

T.N.B.

45. LUCERNA CON GLADIADORES.

Lámpara semicompleta sin asa, con el cuerpo redondo y mechero saliente con dos volutas. Falta parte de las paredes y todo el fondo. Su decoración es moldeada y su fabricación, por tanto, en serie. La calidad de la obra es de nivel medio. Tiene color rojo, aunque casi todo el anverso tiene una gran mancha gris negruzca.

El disco, dentro de un círculo, representa un pasaje de un combate de gladiadores. Uno de los combatientes está de pie, sometiendo al segundo que aparece derribado. Es difícil determinar la tipología de los gladiadores representados, pero sus cascos parecen los pertinentes a tracios o mirmilones, dos variedades de gran dureza en el combate y de enorme popularidad entre el público.

El asunto elegido, el juego gladiatorio, no deja de recordarnos la enorme popularidad y significación de estos espectáculos entre todos los sectores sociales. Las clases dirigentes utilizaban los juegos como arma política y el pueblo encontraba en ellos excitantes momentos de ocio.

Bibliografía:

T.N.B.

46. LUCERNA CON GLADIADORES.

Fragmento de una lucerna correspondiente al disco y parte del arranque de las volutas del pico. Le faltan tanto las paredes laterales del depósito, el solero y el pico.

El asunto elegido es, de nuevo, un combate gladiatorio entre dos tipos de luchadores. El que se encuentra de pie parece un mirmilón vencedor de un tracio. El vencedor está encima y mantiene con su pierna y su brazo izquierdo al vencido en tierra. Ambos llevan casco con un gran penacho, detalle por el que se puede identificar las variantes de ambos tipos.

Se asemeja bastante a la lámpara precedente, tanto en los tipos elegidos como en el tratamiento iconográfico del lance gladiatorio.

Este objeto, cotidiano donde los haya, sirve de elemento de confirmación de la fama y popularidad de los ludi y munera entre las clases más populares.

Bibliografía:

T.N.B.

47. LUCERNA CON GLADIADORES.

Pasta muy fina de color marrón oscuro con barniz brillante. Disco circular con orificio de alimentación en el centro. Del disco parten 16 molduras, a modo de columnas que sostienen los 15 picos que terminan en forma semicircular como si fueran arcos de medio punto. Ente las columnas se sitúan jarros como elementos decorativos. El disco está decorado con una escena gladiatoria. Dos gladiadores, posiblemente un murmillo y un thraex en pie y de frente, repitiendo un modelo iconográfico muy común en las lucernas. El asa está realizada en forma de creciente lunar y decorada con una esfinge. La lucerna pertenece al tipo V de picos múltiples de Deneauve.

No hemos encontrado ningún paralelo para esta lucerna pero sí otras clasificadas como muy especiales o raras con picos múltiples, rectangulares y cuadrados. Del templo de Demeter en Knidos hay una lucerna de 21 picos, hoy en el British Museum que Walters llama tipo Knidos y fecha entre los siglos V y IV antes de nuestra era. Este tipo, con más o menos variantes, continúa en época Republicana Romana y pasa al Alto Imperio.

Bibliografía:

A. C.

48. LUCERNA CON GLADIADORES.

Cerámica muy fina de color claro y engobe rojo. El disco cóncavo tiene el orifico de alimentación descentrado y está decorado con la figura de un gladiador tracio en actitud de combate, a la carrera y blandiendo la sica en su mano izquierda. Lleva escudo como arma defensiva y fasciae y ocreae. Es una lucerna de volutas y corresponde al tipo IV A de Deneauve.

Las lucernas de volutas constituyen el grupo mejor conocido y documentado dentro de las lámparas romanas imperiales.
El anfiteatro y el circo se encuentran en numerosos discos decorados de este tipo de lucernas, y testimonian el gusto de la época por los munera. Los gladiadores están representados en actitud de combate, uno o varios personajes, normalmente una pareja, ocupan el disco. Las decoraciones de estos nos aportan un gran número de datos para el mejor conocimiento del mundo y la cultura romana.

A. C.

49. LUCERNA CON GLADIADORES.

Cerámica muy fina y depurada de color claro y engobe rojo, hoy perdido en algunas zonas de la pieza. El fragmento corresponde a una lucerna de volutas, tipo IV A de Deneauve. La escena del disco es un magnífico relieve en el que se representan dos gladiadores, uno de ellos pertenece a la clase de los murmillones, va vestido con subligaculum atado con balteus, lleva casco, fasciae, escudo y espada corta, este gladiador ha conseguido vencer a un luchador tracio, vestido y armado casi de la misma forma que su oponente.

Las lucernas de volutas, fabricadas a molde alcanzan gran calidad técnica y artística. Desde el Lacio se extienden por todo el Mediterráneo y llegan a todas las provincias del Imperio. En éstas se establecen talleres que abastecen la amplia demanda de estos productos.

Contamos con un número considerable de lucernas romanas que tienen decorado su disco con temas de gladiadores. Thraeces y murmillones son los que cuentan con mayor aceptación, así como secutores y retiarius, que se representan en actitud de lucha, de descanso, vencidos y vencedores.

A. C.

50. LUCERNA CON GLADIADOR.

Cerámica muy fina de color claro. Ha perdido todo el barniz. En el disco, el orificio de alimentación se encuentra en la parte inferior. Orla lisa con molduras. Pico triangular con volutas y orificio de iluminación. Tipo IV A de Deneauve y 9 de Dressel- Lambogia. En el disco lleva una representación de un gladiador murmillo en pie y mirando hacia la derecha.

Los murmillones pertenecen a una clase muy común de gladiadores que luchan desde época tardorepublicana y tienen en los thraeces y omophacis sus rivales más directos.

A. C.

51. MISSORIUM.

Plato de pie alto con molduras. Se encuadra dentro de la forma 89 A de terra sigillata africana, establecida por Hayes, cuyo centro de producción por excelencia fue Túnez. Dentro de un círculo cercano al borde se representan en relieve, una serie de animales salvajes como felinos y plantígrados. En el centro, dentro de un medallón, la decoración se despliega en dos registros. En el superior, encontramos una escena de venatio en la que aparece un dominus, junto a un caballo, alanceando a un león que está en actitud de ataque. En el inferior se reproduce una escena de ludi de anfiteatro de la que apreciamos un gladiador con escudo rectangular, posiblemente un tracio, el pie de otro luchador, un oso y un cérvido.

La decoración, aunque excepcional, se sitúa dentro de los gustos de la época, al igual que el missorium, a pesar de sus grandes dimensiones. La utilización de las venationes junto a temas gladiatorios podemos verla en relieves de mármol, estucos y en pintura. Los objetos fabricados en cerámica y decorados con escenas fueron un soporte muy habitual para representaciones gladiatorias y de juegos.

A. C.

52. GLADIADOR.

Gladiador tracio en actitud de ataque, está vestido con subligaculum sujeto con un cinturón, balteus. Lleva una galea, yelmo cerrado, de cimera alta curvada hacia delante y rematada con un prótomo de grifo. En su brazo izquierdo un escudo rectangular con el que se protege y en su mano derecha una sica o espada tracia. En el brazo derecho lleva manica. Las piernas se protegen casi por entero con altas espinilleras o cnemides, decoradas con erotes.
No son raras las representaciones de gladiadores en terracota, esta que presentamos apareció en el sepulcro de Sentia Mapalia en la ciudad de Córdoba, junto a otras terracotas femeninas que constituían parte del ajuar funerario de la difunta.
Paralelos próximos a esta terracota podemos encontrarlos en el Museo Nacional de Nápoles que cuenta con varias de ellas procedentes de tumbas pompeyanas. Son dones que se regalaban en las fiestas de las Saturnalia, a comienzos de año nuevo.

Bibliografía:

A. C.

53. VASO DE GLADIADORES.

Vidrio color azul verdoso claro, soplado en molde de dos piezas. Tiene forma ovoidal con cuello bien diferenciado, más estrecho que el depósito y de pared recta. Pieza única de excepcional importancia por su técnica, forma y decoración que cubre la práctica totalidad del vaso.

La decoración se desarrolla en dos franjas o frisos, la primera y más próxima a la boca del vaso contiene representaciones zoomorfas y mide 2, 5 cm de altura, debajo de ella se sitúa la franja que contiene la escena gladiatoria y que mide 4,5 cm. Ambas están separadas por líneas incisas horizontales. El primer friso tiene seis animales de los que tres parecen cérvidos, el de mayor tamaño es un caballo y está en dirección contraria respecto a los otros. El esquematismo de las figuras y el estado fragmentario del vaso dificultan, en parte su identificación. Este esquematismo también se hace patente en las dos parejas de gladiadores de los que unicamente resaltan sus armas defensivas, los escudos. Una de las parejas está representada en actitud de combate, si bien, uno de los gladiadores ha perdido el escudo. De los otros dos contendientes, uno levanta el escudo en señal de victoria ante su adversario que yace en tierra.

De los más de treinta ejemplares conservados en diferentes museos del mundo y decorados con escenas de gladiadores, el paralelo más directo con el que aquí presentamos es el vaso hallado en Sofrón, Hungria y conservado hoy en Nueva York.

Descubierto en una necrópolis de época Alto Imperial, su fabricación pudo realizarse en talleres del norte de Italia o Lyon, Francia.

Bibliografía:

A. C.

54. PLACA RELIEVE CON GLADIADOR.

Fragmento de friso en relieve que pertenecería a una escena gladiatoria. Toda su zona trasera apenas está trabajada, con lo que la pieza se situaba sobre No es posible saber cuántos gladiadores formaban la representación o pasaje narrativo en su origen, pero a juzgar por otros paralelos similares del mundo romano debemos imaginarnos una composición de varios personajes en distintos momentos de los juegos.

El gladiador de este escena viste tan sólo un subligaculum, o faldellín corto, que se ajusta a la cintura mediante un ancho cinturón, el balteus. El brazo derecho lo protege con la manica, protección de malla metálica que le cubre todo el antebrazo.

Es complejo establecer, tan sólo con este fragmento, la variante del combate, ya que se solían emparejar distintas especialidades para dar mayor variedad y emoción a la lucha.

Por las dimensiones del fragmento y las proporciones de su ornamentación cabe pensar que esta placa se situara en un frente monumental. Podría tratarse de la tumba de un personaje vinculado con la gladiatura, o bien de un complejo relacionado con el propio entrenamiento y espectáculo, termas o palestras.

En este tipo de relieves se podían contemplar las distintas artes en la lucha. A veces, como sucede en mosaicos o pinturas, los personajes eran conocidos y se identificaban por los epígrafes que les acompañaban.

Bibliografía:

T.N.B.

55. RELIEVE CON GLADIADOR.

Es un fragmento con la zona trasera apenas devastada para favorecer su adherencia a la superficie parietal, donde la escena se mostraría en todo su desarrollo.

El relieve nos muestra a un gladiador de corpulenta anatomía vestido con el característico subligaculum, o faldilla corta de tejido ligero, que se sujeta a la cintura por el cinturón de correaje en piel, el balteus. Del escudo, scutum, sólo resta su parte inferior, y lo va sujetando con la mano izquierda, mientras la derecha parece llevarla cerrada y protegida para blandir el arma. El escudo posee una forma extraña, por lo que no debe descartarse que fuera un scutum murmillicorum de forma hexagonal alargada y característico de los murmillones.
Como el caso precedente y el siguiente, tal vez de la misma obra, este pasaje ofrecía una narración pormenorizada de la lucha gladiatoria, de sus especialidades, armas y lances en el combate. Era éste, pues, el mejor sistema de recordar el valo9r y la dureza del oficio gladiatorio al conjunto de la sociedad. La popularidad de los juegos favoreció el aumento y desarrollo de los relieves monumentales para fines diversos, tanto para decorar frentes de construcciones funerarias como para ambientar lugares de reunión y paso de sus protagonistas.

Bibliografía:

T.N.B.

56. RELIEVE CON GLADIADOR.

Fragmento de relieve, que conserva parte de la arista inferior de remate del bloque original, con restos de una figura humana genuflexa en el suelo.

Las características estilísticas y formales de esta obra se asemejan bastante al fragmento precedente, e incluso sus puntos de fractura podrían coincidir en parte en ambos casos.

Este fragmento muestra un segundo personaje caído y vencido por su oponente, que podría ser el otro anterior y que se situaría delante de éste. El gladiador, que viste tan sólo el citado subligaculum, es difícil identificarlo al no poder apreciar el tipo de armamento que portaría y el helmo.

Este elemento ornamental podría seguir los modelos anteriores y formar parte de una serie arquitectónico-decorativa dentro del ámbito funerario o del propio espectáculo.

T.N.B.

57. PIERNA DE GLADIADOR.

Fragmento de pierna izquierda de una estatua de gladiador de excelente factura. Por el tamaño de esta pieza cabe pensar en una estatua de proporciones cercanas al natural y decorada con todo lujo de detalles del armamento y equipamiento gladiatorio.

Es la zona de la pantorrilla, protegida por una ocrea metálica que se ajusta en la zona trasera por un correaje enlazado a las anillas laterales de la pieza. La zona anterior está ricamente decorada con motivos que asemejan tallos vegetales estilizados.

Los paralelos de estas protecciones metálicas son abundantes, y muchos de ellos poseen estas decoraciones de apliques vegetales en relieve, tal como se representan en esta reproducción en mármol.

Aunque no poseemos procedencia exacta de la obra, la tipología iconográfica favorece su clasificación en contextos siempre relacionados con los juegos o sus protagonistas. Estatuas de gladiadores se colocaban tanto en sus monumentos funerarios, como en recintos termales, gimnasios, palestras, o en los complejos monumentales y aledaños.

Esta pierna de gladiador bien pudo ser un pequeño homenaje de sus conciudadanos hacia algún famoso luchador en las jornadas de ocio emeritense.

Bibliografía:

T.N.B.

58.OCREA BRONCE.

Espinillera , ocrea, de bronce de tamaño ligeramente menor del natural. Toda la superficie frontal está decorada con motivos vegetales de tallos entrelazados, dominados en el centro por una cabeza de medusa que se coloca a la altura de la rodilla.

La pieza se relacionó en primer lugar con un origen militar, y en concreto formando parte de algún trofeo o exvoto vinculado a cultos y ofrendas guerreras. La explicación no era extraña si tenemos en cuenta el origen militar de la colonia y la presencia destacada de contingentes en la zona.

Pero también es posible explicar esta obra dentro de los elementos vinculados al armamento gladiatorio, donde las ocreae estaban presentes como parte de la protección de la pantorrilla y dentro del abundante armamento pesado de los gladiadores.

Bibliografía:

T.N.B.

59. CASCO DE PARADA CON VISERA CALADA.

Hallado en una escombrera de la ciudad romana de Pollentia. Conservado entre los materiales sin estudiar e identificado al ingresar en el Museo de Mallorca. Casco de gladiador definido como parada a causa de lo endeble de sus paredes. Forma esférica con amplia abertura y rematada por su parte inferior por amplia gorguera, lisa, a modo de moldura, que cubre la garganta. Fundido en una sola pieza. Se complementa con visera formada por dos piezas caladas que se ajustan a las aberturas de la testa.

Excavaciones Malberti, 1984.

Bibliografía:

G.R.B.

60. GNEMIDE O ESPINILLERA.

Hallado en las inmediaciones del casco, en el relleno de un pozo cegado. Conservado entre los materiales sin estudiar e identificado al ingresar en el Museo de Mallorca. Defensa de bronce para cubrir la pierna. Exterior e interior lisos con una gruesa moldura externa que perfila el perímetro de la pieza. En la parte inferior un reborde horizontal, a modo de decoración, separa la caña de un apéndice con escotadura pronunciada que permite ajustar el pie. A ambos lados engarce para facilitar la sujeción de la defensa a la pierna.

Excavaciones Malberti, 1984.

Bibliografía:

G.R.B.

61. GLADIADOR.

Escultura fundida plena sobre una plataforma pequeña circular para ser adherida a otra superficie mayor como obra de aplique. Posiblemente esta pieza compondría un grupo, al menos debía poseer otra pieza pareja, su contrincante.

Representación de un gladiador samnita que se protege con una coraza y lleva como vestido el subligaculum, faldilla corta de ligero tejido, sujetado por el característico cinturón ancho en piel, balteus. Su cabeza está protegida con un casco (galea) con visera y alta cresta, las piernas con dos ocreae y el brazo derecho con una manica (venda defensiva). Levanta el brazo izquierdo con el dedo índice hacia arriba. En la basa y arrojado al suelo se encuentra el escudo.

Por la postura y actitud del gladiador la escena podría corresponder con el momento del final de la lucha, toda vez que se podría haber producido el triunfo.

Bibliografía:

T.N.B.

62. GLADIADOR.

Escultura fundida plena sobre una plataforma pequeña circular para ser adherida a otra superficie mayor como obra de aplique, bastante similar a la anterior. Posiblemente esta pieza compondría un grupo, al menos debía poseer otra pieza pareja, su contrincante, como la precedente.

Representación de un gladiador retiarius que lleva como vestido el subligaculum, faldilla corta de ligero tejido, sujetado por el característico cinturón ancho en piel, balteus. El torso está desnudo así como la cabeza, dejando visibles los cabellos rizados de cierta longitud, detalle que lo identificó con un tipo negroide. Las piernas van también desnudas y calza botines.

De su armamento y equipamiento sólo conserva una parte. Lleva el brazo izquierdo protegido por un galerus, mientras en el derecho asiría el tridente.

Por la postura y actitud del gladiador la escena podría corresponder con el momento de la lucha. Parece en actitud de ataque, con los brazos y piernas separados, para contrarrestar los forzados movimientos.

Bibliografía:

T.N.B.

63. CONTERA.

Aplique de tipo circular fundido pleno con escena de combate gladiatorio. La escena está encerrada en un marco rectangular. Los dos combatientes, que parecen gladiadores, visten faldellín corto,subligaculum, llevan casco, escudos y espadas. El de la izquierda, con escudo rectangular, empuña una espada corta en su mano derecha contra el segundo que, caído, apoya su pierna izquierda en el suelo y porta un escudo ovalado o circular.

Dada la dimensión de la pieza y su carácter poco definido es complejo poder identificar la variedad de ambos gladiadores. Podrían ser secutores o tracios.

Bibliografía:

T.N.B.

64. FIGURA EN BRONCE DE PUGILISTA.

Estatua de fundición plena, aparecida en un lote de varios bronces de un posible taller de fundición, debería componer un grupo con otras piezas. Posiblemente hubiera varios personajes, el otro púgil y un tercero, el entrenador del combate.

El joven está en actitud de entrenamiento o combate, pugilatus. Tiene su atlético torso desnudo, como corresponde a un deportista en buena forma y viste faldellín corto, subligaculum, y en ambos brazos lleva el caestus, guante que prolonga hasta la altura del codo, reforzado y protegido en la mano con el strophion. Las orejas, que parecen de tamaño descomunal, también las protege de los golpes con las peculiares cubriciones en lana y cuero.

Estas competiciones, a veces menores, también tenían lugar en los anfiteatros. Los púgiles se enfrentaban siguiendo unas normas estrictas de lucha y eran vigilados por el equivalente a los árbitros actuales.

A juzgar por el buen número de representaciones de pugilato esta competición gozó de gran favor entre la población romana.

Bibliografía:

T.N.B.

65. ATLETA.

Escultura que representa a un hombre joven desnudo y en pie. Se ha considerado como un atleta que ha sido realizado tomando modelos procedentes de la Grecia clásica del siglo V, aunque el artista ha recreado libremente el modelo. En época romana, las obras griegas de los grandes maestros clásicos como Polícleto y Mirón, fueron consideradas como arquetipos perfectos para la imagen del atleta o simplemente el desnudo ideal.

Su actitud, indolente, recuerda a las esculturas de jóvenes desnudos, también en bronce de Pompeya.
El tamaño de la obra hace pensar que su función no es otra que la puramente decorativa en alguna casa romana de época Alto Imperial. Los elementos decorativos en bronce, como esculturas, apliques para mobiliario y lámparas, constituían una parte importante en la decoración de la casa.

Conservamos de la Hispania romana una magnífica producción de bronces de gran calidad realizados y fundidos en talleres hispanos. Los broncistas atienden las más diversas demandas de todos su clientes, que estaban acostumbrados, desde época preromana, a poseer objetos de metal, ya que la península siempre fue rica en recursos minerales, explotados ampliamente por los romanos.

La isla de Mallorca, de donde procede esta escultura, es citada por Plinio y por Estrabón, quien nos habla en su Geografía, de las islas próximas a Iberia, Pitiusas y Gimnesias o Balearides. La isla mayor de las Gimnesias, Mallorca, tiene dos ciudades importantes, Palma y Pollentia, donde sus habitantes viven en paz. En el año 123 antes de nuestra era, el cónsul romano Quintus Caecilius Metellus, apodado Balearicus, conquista Mallorca y Menorca y las incorpora al territorio de la república Romana. Plenamente romanizadas y con una relación muy directa con Italia, las islas cuentan hoy con importantes vestigios romanos que han proporcionado piezas arqueológicas de primer orden, como la escultura aquí presentada, que nos evoca el recuerdo de Cornelio Attico, pancraciasta, experto en lucha libre, cuyo nombre aparece en una lápida funeraria de Pollentia.

Bibliografía:

A. C.

66. ATLETA CORREDOR.

Escultura en bronce fundido y pátina oscura. El atleta viste túnica corta de abundantes pliegues y lleva el hombro derecho descubierto. La posición de sus piernas abiertas y la izquierda adelantada, indica movimiento, al igual que la posición de los brazos.

Bibliografía:

A. C.

67. ATLETA.

Escultura masculina en bronce fundido y pátina oscura. Es la representación de un atleta desnudo con la pierna izquierda flexionada y la cabeza inclinada hacia la derecha.

La escultura está realizada siguiendo los modelos establecidos por el escultor clásico griego Policleto en el siglo V. Los broncistas romanos respetan las proporciones, el tratamiento de la anatomía y la actitud de estos jóvenes atletas pero adaptando estas características al gusto de la sociedad romana, sociedad en la que la preparación física era una parte importante en la educación de los jóvenes. Los espectáculos atléticos se producen en Roma ya con asiduidad a finales del período republicano y con Augusto se celebran las exhibiciones en el Campo de Marte. Los campeones atléticos tenían derecho a la ciudadanía romana y contaban con protectores o mecenas importantes, entre ellos, el propio emperador.

Biblografía:

A. C.

68. ANILLO.

Anillo de forma ovalada en la cara interior y en la exterior. El aro es plano y de sección rectangular que se ensancha en la parte alta donde va engastado un ónice oval de color marrón con capa blanca. En él va grabada en hueco la figura de un atleta. El personaje está desnudo, de pie y mirando a la derecha. Extiende el brazo izquierdo hacia delante, mientras que el derecho lo tiene levantado en actitud de lanzar.

Considerado por algunos autores, también, como un posible danzante o un sátiro, el entalle está grabado con una gran perfección técnica y es un buen ejemplo del gran desarrollo que tuvieron las piedras grabadas durante el Imperio. Los motivos decorativos de las gemas abarcan un amplio repertorio, las imágenes están cargadas de simbolismo y tienen, para el hombre o mujer que las lleva un significado especial. Estas imágenes nos sugieren las devociones religiosas de sus propietarios, sus gustos por escenas campestres o deportivas, el respeto a sus antepasados y sus sueños.

El anillo apareció en unas excavaciones realizadas en La Alcudia de Elche en 1776 y pertenecía a un tesoro familiar que había sido ocultado hacia mediados del siglo III, durante el reinado de Galieno, época de guerra con los francos. Pendientes, collares, anillos y colgantes, constituían este pequeño tesoro que constituye hoy una importante muestra de la orfebrería romana.

Bibliografía:

A.C.

69. ANILLO.

Anillo con aro circular macizo, ensanchado en la parte superior de forma oval sobre la que lleva grabada la figura de un atleta. El personaje está de pie, desnudo y mirando hacia la izquierda con los brazos, uno levantado y otro hacia delante. La joya está desgastada y tiene abundantes huellas de uso.

Las imágenes de atletas están muy representadas en la joyería romana, sobre todo en los anillos, que constituyen una parte fundamental de ésta. Desde los magníficos ejemplares singulares de los senadores a los más simples y pequeños de los niños, los anillos tuvieron en la sociedad romana un uso muy extendido, tanto que, emperadores como Augusto, Tiberio y Septimio Severo dictaron leyes sobre la concesión y el derecho de investirlos, Ius Anolorum. En la sociedad romana es la mujer la principal usuaria de las joyas, la posesión de ellas se traduce en riqueza y prestigio.

Este anillo fue hallado durante las excavaciones efectuadas por Ibarra a finales del siglo XIX en el yacimiento de La Alcudia de la ciudad de Elche.

A.C.

70. FICHA.

Tessera circular para juego. Reverso plano, en el anverso lleva incisa una V, número cinco enmarcada por dos incisiones circulares.

Punto inciso en el centro de la pieza, que es la huella del eje del torno con que se realizó la pieza.

Bibliografía:

A.C.

71. TESSERA GLADIATORIA.

Procedente del antiguo municipio romano de Ilipula conservamos esta placa de bronce de forma rectangular con cuatro orificios circulares en las esquinas, en los que se insertan argollas de la misma forma. En el lado menor izquierdo hay una argolla alargada, decorada con incisiones y sujeta a la placa mediante un remache, de la cual colgaría la tessera. El campo epigráfico desarrollado en cuatro líneas, se enmarca con una sencilla línea incisa que recorre toda la pieza. Tanto la lectura como la traducción han sido interpretadas de diferentes formas, ofrecemos aquí la que propone el profesor J. González. Las letras están punteadas y en ellas puede leerse:

CELER. ERBVTI. F(ilius). LIMICVS
BOREA.CANTI (filio) BEDONIE (n) SI
MVNERIS. TES(s) ERA (m). DEDIT
AN(n)O. M (arco). LICINIO. CON (n)S(ule)

Celer, hijo de Erbutio, natural de la ciudad de los Limicos, dio esta tessera gladiatoria a Borea, hijo de Cantio, natural de Bedunia, el año del consulado de Marco Licinio.

Se interpreta, por tanto, que Celer, nacido en Ginzo de Limia (Orense), es un organizador de juegos e hizo entrega de esta tessera al gladiador Borea, natural de Baedunia (cerca de La Bañeza, León ), posiblemente en el año 64 de nuestra era.

No sabemos con exactitud la función de la tessera, que debió estar colgada en algún muro de una casa, en sentido vertical u horizontal como recuerdo de estos juegos.

Bibliografía:

A. C.

72. INSCRIPCIÓN A NÉMESIS.

Lápida rectangular, con forma de tabula ansata, en estuco rojo con el texto en blanco. Se conservan cinco líneas, la primera y la última más deterioradas. El texto, que se enmarcaba por una línea blanca y que también separaba las líneas esgrafiándolas, dice:
DEAE. INVICTAE
CAELESTI. NEMESIS
M. AURELIVS FILI??
ROMA .V. S. A. L.

Como se infiere por la lectura de la obra, se trata de un texto votivo dedicado a la diosa Némesis, bastante vinculada con el mundo del anfiteatro. El oferente de la inscripción a Némesis, Marcus Aurelius, podría ser uno de esos devotos de la diosa, que suelen abundar en los recintos de culto de este tipo. Posiblemente en el anfiteatro emeritense, como sucede en otros anfiteatros, pudo localizarse en una de las habitaciones del corredor septentrional un nemeseion.

Bibliografía:

T.N.B.

73. INSCRIPCIÓN DEL SECUTOR OCTAVUS.

Entre los protagonistas del espectáculo emeritense hemos de referirnos, forzosamente, a los gladiadores que conocemos a través de inscripciones funerarias.

Esta pieza es un altar funerario, ara. Apenas conserva restos de su decoración, ya que además su zona superior se ha retallado intencionadamente.

En el frente del altar se dispone la inscripción de la que se conservan sólo cinco líneas, la última semicompleta.

La reconstrucción del epígrafe dice así: [D (iis) M (anibus] S (acrum) / Q(uintus) OCTAVS SPER/ CHIUS PHRYX / SECUTOR ANN (orum) / XXIIII . H(ic). S(itus). E(st). S(it). T(ibi). T(erra) L(evis) / ACILIA. AURO [RA]

De la lectura del epígrafe se infiere que el secutor, Quintus Octavus Sperchius, falleció a los 24 años de edad. Era de raigambre oriental, de la zona Frigia, y a él dedicó ese altar Acilia Aurora, probablemente su mujer, aunque no podemos asegurarlo al estar el epígrafe perdido en su parte inferior. Este gladiador, por la joven edad, quizá murió a consecuencia de un combate. Como secutor posiblemente lucharía con el retiarius, su antagonista más frecuente.

Bibliografía:

T.N.B.

74. SENADOCONSULTO DE ITALICA.

El texto de este Senadoconsulto, conocido también como Tabula Gladiatoria, está desarrollado en sesenta y tres líneas y dividido en doce párrafos. Documenta parte del discurso pronunciado por un senador romano que apoya e informa al senado sobre la oratio de los magni imperatores Marco Aurelio y Comodo. Este senador traslada las mismas palabras del discurso imperial que hace referencia a los juegos gladiatorios e iba dirigido a las provincias del Imperio. En este documento se advierte que los emperadores invierten el dinero que recaudan de los juegos, y no se lucran personalmente de los beneficios que los mismos generan.

Así mismo recomienda, entre otros aspectos, que se rebajen los precios de los espectáculos en los que participan gladiadores, estableciendo unas tarifas máximas de precios, según la categoría de los luchadores y de los munera o combates en los que intervenían. Se lamentan de las enormes ganancias de los lanistae y de los millones de sestercios que estos deben al fisco.

Este documento legal fue publicado en Roma en el año 177 o comienzos del 178 y debió ser grabado en bronce poco tiempo después.

Este tipo de tablas legales, donde la ley se fija por escrito en broce, con el fin de que perduren mucho tiempo, eran expuestas para su lectura en edificios públicos, convirtiéndose en un medio de comunicación social primordial para conseguir la plena romanización de todas las ciudades del imperio sujetas a Roma por el derecho latino.

Son numerosos los bronces jurídicos, como leyes, edictos, decretos y pactos de hospitalidad, con los que contamos, muchos de ellos procedentes de la Bética. Su lectura nos permite conocer bien algunos de los aspectos más esenciales del derecho Romano, como la administración y organización de las ciudades y comprobar, además, el alto grado de perfección que alcanzan en el tratamiento y técnicas del metal y de la escritura.

Bibliografía:

A.C.

75, 76, 77. LEX COLONIAE GENITIVAE IULIAE. TABLAS I, II y V.

En Osuna en el año 1870, estas tablas recogen parte de la ley que regulaba la vida municipal de esta ciudad romana, llamada Colonia Genua Iulia, en honor de su fundador Julio César.

La ley fue promulgada por Marco Antonio, poco después de la muerte de César, pero estas piezas datan de época Flavia, segunda mitad del siglo I, fecha en la cual pudieron intercalarse algunas anotaciones en la Lex Ursonensis. Este texto legal constaba originalmente de 142 capítulos de los que conservamos 73 distribuidos en cinco tablas.

Se recogen en esta ley una serie de disposiciones referentes al funcionamiento de la vida urbana, la fiscalización de la gestión pública, la capacidad y aptitud de los candidatos a las magistraturas públicas y la regularización de sus actividades. Así mismo se organiza la venta y arrendamiento de campos y edificios, la legitimación de los matrimonios de los habitantes de la colonia y los banquetes públicos, entre otros aspectos.

La primera de las tablas conservadas, y que correspondería a la número cinco original, se desarrolla a tres columnas, comienza con el final del capítulo 61 y llega hasta el 69. Destacamos de ella el capítulo LXII en el que se especifican parte de los derechos que tienen los ediles y duumviros. Entre estos derechos está el poder tener, entre otras personas, un flautista, tibicen, que estará exento de la milicia y recibirá al año 300 sestercios, mientras trabaje para estos magistrados.

En el capítulo LXV, se establece que los pontífices y augures de la Colonia Genetiva Iulia, Osuna, tienen derecho a usar togas praetextas en los juegos públicos, fiestas y espectáculos gladiatorios.

La tabla segunda que sería la tabla sexta del original, está escrita a tres columnas. En el capítulo LXX se recomienda que los duumviros den fiestas en honor de Júpiter, Juno y Minerva, por espacio de cuatro días. En estas fiestas y espectáculos cada uno de ellos gaste al menos dos mil sestercios y sea permitido coger a cada uno de ellos otros dos mil de los fondos públicos, sin cometer fraude y destinar el dinero a los juegos.

En la tabla quinta los capítulos CXXV, CXXVI y CXXVII desarrollan todo lo relacionado con los asientos para ver los juegos. Nadie puede sentarse en los lugares destinados a los decuriones, si lo hicieran se impondrán multas de cinco mil sestercios. Nadie puede sentarse en la orquestra, excepto el magistrado o promagistrado del pueblo romano o cualquier senador o hijo de senador o prefecto o decurión que gobierne la Bética, provincia ulterior de Hispania. Los organizadores de los juegos deben distribuir y asignar los asientos para colonos, vecinos, huéspedes y transeúntes.

Bibliografía:

A.C.

78. EPÍGRAFE FUNERARIO DEDICADO A CORNELIVS ATTICVS

Lápida de forma cuadrangular, de escritura monumental, clara y espontánea, dedicada a un atleta del pancracio, de origen griego, llamado Cornelius Atticus. Destaca en su composición el tamaño variable de las letras y los diversos signos de interposición y adornos, así como las dos hojas de hiedra y la palmeta en la parte inferior del epígrafe. También se aprecia el trazado de finas líneas incisas para señalar la caja de los renglones.

Transcripción: D[iis] M[anibus] COR[nelii] ATTICI E FIRMO SIGNO
PANCRATI HIC IACET INFELIX FATO
DECEPTVS INIQVO SOLITVS
ASIDVIS DVRARE MEMBRA
PALESTRI ARTE QVOQVE SI-
GNI SVI POPVLI PLACCVITQVE
FREQVENTER QVI TERRA FRV-
GE CREATVS ER IGNI AC FVMO
CRAMATVS IAM NIHIL EXISTIS
NISI QVOD SVPERFVIT IGNI
OSSA ATQVE CINIS
IACENT SVB TE-
GMINE SAXI

Traducción:
A los dioses manes de Cornelio Attico, por sobrenombre firme el pancratista. Engañado por el hado inicuo, aquí reposa el infeliz. Acostumbró a endurecer sus miembros en constantes palestras y con frecuencia complugo al pueblo gracias a su arte. Tu que fuiste creado de la tierra fértil para ser después quemado a fuego y humo, nada eres, sino tan sólo lo que ahorró la llama. Huesos y cenizas reposan al amparo de la piedra.

Excavaciones oficiales Llabrés de Ysasi, 1933.

Bibliografía:

G.R.B

79. INSCRIPCIÓN DE L. IUNIO PAULINO.

COLONIA . PATRIC(IA) /
L(UCIUS).IUNIUS.P(UBLI).F(ILIUS).SERG(IA) .PAULINU.PONTIF(EX).
FLAMEN . PERPET (UUS) . IIVIR . C(OLONORUM). C(OLONIAE).P(PATRICIAE). FLAM(EN) .PROVINC(IAE)/.
BAET(ICAE). EDITO. OB. HONOREM.FLAMINATUS. MUNERE.
GLADIATORIO. ET.DUABUS. LUSIONIB(US)/
STATUAS.QUAS. OB. HONORES.
CONIUNCTOS. PROMISERAT. EX. HS (SESTERTIUM). CCC (SCIL. MILIBUS).
POSUIT.ET FACTIS.CIRCENS (IBUS). DED(ICAVIT).

(Estatua efigie de) Colonia Patricia. Lucio Iunio Paulino, hijo de Publio, de la tribu Sergia, pontífice, flamen perpetuo y duumvir de los colonos de la Colonia Patricia, flamen de la provincia Bética, habiendo ofrecido juegos de gladiadores y dos representaciones teatrales por el honor del flaminado erigió estatuas por valor de 400.000 sestercios que había prometido si alcanzaba el honor y las dedicó patrocinando carreras de carros en el circo

Esta interesantísima inscripción constata un acto de evergetismo, un fenómeno de gran alcance en la Bética. Es común la inversión privada en obras de interés colectivo o el patrocinio de actividades dentro de los patrones de conducta social propiamente romanos como son los espectáculos. En este caso, un notable local costea juegos de gladiadores, representaciones teatrales y carreras de carros en el circo, además de erigir estatuas representando a la Colonia, cumpliendo la promesa que había establecido si era elegido para el cargo de flamen de la provincia Bética, sacerdote del culto a los emperadores. Este testimonio epigráfico muestra una de las donaciones de mayor cantidad constatada en la provincia.

El pedestal con la estatua de la Colonia se situaba, por su lugar de hallazgo, en una zona pública aledaña al Foro Colonial y a otra plaza contigua a este foro donde se ubicaba un templo colosal, en la zona por donde se traza el recorrido del decumanus y donde se ha constatado la existencia de otra calle de trazado E-O. En definitiva, en una de las áreas públicas centrales de la ciudad

No hay que desdeñar, por otra parte, el valor que tiene este epígrafe como testimonio de la existencia de los edificios de espectáculos en Córdoba, muy anterior a la posible confirmación arqueológica de los mismos, ya que el teatro es , hoy por hoy, el único edificio de esta índole constatado efectivamente en la ciudad.

Bibliografía:

D. B. A.

80. MOSAICO DE GLADIADORES.

El emblema está dividido horizontalmente en dos partes. En la escena inferior se representan los primeros momentos del combate gladiatorio entre el secutor Astyanax y el retiarius Kalendio. A la derecha se encuentra el lanista, maestro de gladiadores, animando el combate. Kalendio ha lanzado la red que cubre a su adversario y ataca con el tridente. Lleva como defensa el galerus, pieza metálica que protegía el hombro y la nuca de los golpes altos de espada. Astyanax lleva, como secutor que es, casco, manica en el brazo derecho, el subligaculum o falda corta, fasciae en torno a la pierna izquierda, ocrea en la derecha, escudo grande y espada.

En la escena superior se representa el final del combate don la victoria de Astyanax, así lo demuestra la escena y la inscripción, ya que al lado del nombre de Kalendio se inscribe la theta nigrum o abreviatura de Obiit, muerte, una O cruzada. El retiarius, ya caído en la arena, espera el ataque final y mortal del secutor. Los lanistae, ahora uno a cada lado de los gladiadores, levantan la mano en señal de victoria y en espera de la orden del editor muneris para la terminación de la lucha con la muerte de Kalendio, cuyo tridente, también caído en la arena, se utiliza como separación de ambas escenas.

El origen de los combates de gladiadores se sitúa en el mundo estrusco. En el año 264 antes de nuestra era, ya existen noticias de la celebración de un combate en Roma. A partir de aquí, y eventualmente, se realizaban luchas, pero siempre dentro de rituales funerarios. Poco a poco se imponen como un deber, un honor obligado para satisfacer a los Manes, como escribió Tertuliano a finales del siglo II. Con el emperador Augusto ya conocemos combates célebres, como el llevado a cabo en el año 6 y consagrado a la memoria de Agripa. Aficionados a los espectáculos de lucha y juegos circenses fueron, como nos narra Suetonio, los emperadores Calígula, Claudio, Nerón, Domiciano y especialmente Cómodo a quien el poeta Ausonio califica de emperador manchado con la sangre producida por los combates realizados en la arena con la espada tracia. Durante su mandato, Calígula ofreció combates en la Saepta Iulia hasta que se terminó de construir el Coliseo o Anfiteatro Flavio, inaugurado por Tito en el año 80, constituyéndose desde ese momento en el centro, por excelencia, de los mejores espectáculos de todo el Imperio. Los emperadores satisfacían así, una de las aficiones favoritas del pueblo romano, los munera gladiatoria ya completamente secularizados

Bibliografía:

A. C.

81. MOSAICO DE GLADIADORES.

Este mosaico está dividido en dos registros en los que se representan escenas de combate entre los gladiadores Symmachus y Maternus. El emblema se encuentra enmarcado por una orla de dentellones formados con teselas blanca y negras. Hay que destacar el importante cromatismo de las teselas realizadas con diferentes tipos de mármoles, calizas y pastas vítreas. El colorido, muy efectista, acentúa las sombras formadas por los personajes y da resplandor a o escudos y cascos. La inscripción que contiene este mosaico se desarrolla en las dos partes del mismo, en ella puede leerse:

SIMMACHI
NE CO HAECVIDEMVS HOMO FELIX (hedera)
HABILIS MATERNUS (Theta nigrum)
QUI BVSPUG NANTIBVS SIMMACHIVS FERRVM
MATERNVS (theta nigrum) HABILIS MISIT

En el registro inferior vemos sobre la arena del circo a dos gladiadores pertenecientes al grupo de los murmillones, ambos llevan armas iguales, espadas cortas de doble filo, grandes escudos rectangulares, bandas de cuero, fasciae, que protegían las piernas y cascos, que representaban a un pez de nombre murmillo. Están vestidos con una corta túnica de amplias mangas para facilitar todo tipo de movimientos. Los jueces o lanistae a ambos lados de la escena y vestidos con túnica clavata, vigilan el combate.

En la parte superior, Maternus yace en el suelo abatido por el ganador Simmachius, llamado en la inscripción hombre afortunado. La salvación o muerte en la arena era voluntad del pueblo y del emperador quíenes reconocían su valentía y su forma de luchar a la hora de conceder la missio.

Estos mosaicos de gladiadores fueron encontrados en el año 1670 en el huerto del Carciofolo, en la ladera del monte Celio en Roma. Estaban insertados en grandes lajas de piedra dentro de una zona termal. Desde su descubrimiento pertenecieron a la colección privada del cardenal Camillo Massimo. Un siglo después, en 1760, pasan a pertenecer al rey Carlos III quien los regala, junto con otros mosaicos al Museo de Antigüedades de la Biblioteca Nacional donde permanecen hasta que entran a formar parte de la colección estable del Museo Arqueológico Nacional en 1867. Hoy constituyen piezas de excepcional importancia dentro de las representaciones musivarias con luchas de gladiadores.

Bibliografía:

A.C.

82. PLACA RELIEVE CON ESCENA GLADIATORIA.

Fragmento de placa marmórea para adosar a una superficie constructiva como parte integrante de su decoración externa original. Se trata de un fragmento de friso corrido narrativo, donde se puede observar a tres gladiadores en escena de combate; de derecha a izquierda se representa una pareja en lucha y un tercer gladiador ya caído en el suelo.

Los dos primeros pueden ser identificados por su indumentaria, como equites: vestidos con túnica corta, sujeta a la cintura, formando un kolpos o amplio pliegue a la altura del talle y tocados con casco redondos y pequeños rematados con dos apéndices a modo de plumas de tipo foliáceo; presentan el brazo derecho protegido por la manica, que se aprecia en todo su detalle con las correas que atraviesan en aspa el antebrazo, completándose la figura con el armamento: escudo circular, parmula, en el brazo izquierdo, y espada pequeña, gladius, en el derecho. En la figura central se puede observar la parte superior de las fascies, protección de las pantorrillas.
El tercero del grupo, caído en el suelo, es un myrmillo, identificado por su peculiar casco rematado por un penacho en forma de escamas.

Este relieve debería decorar la fachada de un monumento, posiblemente funerario, donde se desarrollaban distintas escenas gladiatorias. Ejemplos similares a éste existen abundantes. Algunos relieves de Pompeya, como el de Umbricius Scaurus u otros como el de C. Lusius Storax de Chieti, más completos, nos permiten imaginar la restitución de este interesante documento emeritense.

Bibliografía:

T.N.B.

83. MOSAICO CON ESCENA DE PALESTRA.

Fragmento de un panel de mosaico en blanco y negro con escena de palestra. En un friso aparecen dos luchadores desnudos, con su taenia y su cirrus característicos, entre símbolos de triunfo, palmas, que llegan a flanquear a la pareja de combatientes. Es una escena movida, en la que se aprecia cómo un luchador ha logrado vencer a su oponente al que mantiene inmovilizado, tras aplicarle una llave, en la que su brazo izquierdo se sitúa sobre su espalda, mientras el derecho le sujeta la cintura.

Este tipo de pavimentos se asocia con espacios tales como termas, palestras o gimnasios. Por la localización del hallazgo es posible considerar una zona termal o de palestra en el área, ya que se vincula a otros hallazgos semejantes.

Esta pareja de luchadores vendría a ilustrar en imágenes los ejercicios tanto de entrenamiento como de competición que se libraban en los recintos de espectáculos, y que encontraron en la musivaria un espléndido medio de expresión.

Bibliografía:

T.N.B.

84. PINTURAS CON ESCENAS DE VENATIONES DEL ANFITEATRO DE MÉRIDA.

Pinturas con escenas en relación con los juegos de anfiteatro (venationes), aparecidas en 1979, amortizadas como parte de una tumba tardía. Se disponen en cuatro sillares con enlucido pictórico. En origen decoraban el remate del podium del anfiteatro y eran un buen telón de fondo para ambientar la realidad del espectáculo .

El primer sillar corresponde al extremo derecho de un friso decorativo, con un paisaje compuesto por un macizo rocoso, vegetación de arbustos y algún árbol pequeño. Formaba escena con el segundo sillar, que nos muestra un cazador, venator, provisto de venabulum, que adelanta su cuerpo para matar a una leona en actitud de ataque; el cazador viste túnica corta, con adornos (clavi) que caen sobre los hombros, protege su brazo izquierdo por una manica y las piernas con fasciae crurales. La escena está matizada con elementos del paisaje de fondo y se conserva parte de la moldura o faja del contorno que la enmarcaba. La composición es bastante repetitiva, ya que se documentan similares clichés iconográficos en otros soportes: cerámicas, mosaicos, etc..

El tercer sillar muestra una escena en la que una tigresa acomete en los cuartos traseros a un jabalí, que huye herido sangrando. Ambas fieras se representan con pleno realismo y captan la emoción del momento de la lucha entre ellas, otra de las especialidades del anfiteatro.

El cuarto sillar muestra en medio de un paisaje de silva a un cazador atacando a un animal (desaparecido)con una jabalina que está a punto de arrojar; el cazador viste succinta blanca ceñida a la cintura, con el hombro derecho al descubierto en exomis, adornada con clavi en tono rojo pompeyano. Se trata del retiarius, el portador de la red, una de las especialidades de estas luchas.

Este documento, único, es enormemente ilustrativo para entender la fisonomía del anfiteatro y los gustos de los espectadores al seleccionar los espectáculos.

Bibliografía:

T.N.B.